¿Cuánto dinero doy a mis hijos?
Federico Gómez Pardo
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Tomar conciencia del problema En la encuesta de la Fundación
de Ayuda a la Drogadicción realizada a familias con hijos entre
14 y 20 años, de la que ya hemos comentado algunos aspectos en distintos
artículos de PuP, se recoge el dato de que el 20% de los padres
reconoce sentirse desbordado por las exigencias económicas de sus
hijos.
Y es que el dinero es importante en la educación de
los mismos. Y si no se utiliza adecuadamente, siempre suele ser fuente
de conflictos. Para evitarlos, lo primero que hay que tener claro es cual
es su sentido y finalidad.
El dinero puede dañar El dinero y todo tipo de recursos
económicos, son medios necesarios para cubrir necesidades auténticas;
para el perfeccionamiento propio y de los demás. Medios que se han
de utilizar con criterios de racionalidad y moderación Nunca pueden
ser considerados o utilizados como un fin en sí mismos. Si hacemos
buen uso de ellos nos perfeccionan y nos ayudan a ser más libres.
Por el contrario, si no los utilizamos bien, si en vez de "usarlos", "abusamos"
de ellos, nos esclavizan y en contra de lo que algunos creen, no nos hacen
más felices.
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Poco a poco En la educación de los hijos es necesario
enseñarles a manejar dinero desde pequeños. Que conozcan
su valor y lo que cuestan las cosas. Y estimularles a que sean generosos
con sus pertenencias, de las cuales conviene que tengan claro que no son
dueños absolutos. Cuando crecen un poco es aconsejable que tengan
nociones del presupuesto familiar -sin agobiarles demasiado- y de lo que
la familia gasta en ellos. También es bueno que empiecen a tener
una pequeña paga semanal para que aprendan a administrar sus gastos;
paga que irá aumentando a medida que van haciéndose mayores
y aumentan sus necesidades. Naturalmente es de sentido común que
si se les termina el dinero antes de tiempo, no se les ha de dar más.
¡Y exigir a abuelos, tíos, etc. que tampoco lo hagan!
Cuando van haciéndose mayores Cuando llegan a la adolescencia
es casi imprescindible asignar a los hijos esta paga semanal, ya que para
ellos el disponer de dinero les da seguridad y les permite una cierta autonomía
que es lo que ellos identifican con libertad. Por el contrario el tener
que pedir dinero a los padres cada vez que lo necesitan, acentúa
su sentido de dependencia; lo cual además de contrariarles profundamente,
tampoco les ayuda a madurar. De ahí que se corra el peligro de que
intenten conseguirlo por otros medios.
Como ha dicho algún pedagogo. "Adolescente sin dinero
= posible delincuente".
En cambio es muy aconsejable estimularles a que ellos se
ganen "su" dinero, realizando pequeños trabajos o encargos extraordinarios,
porque además de hacerles valorar más las cosas, también
les ayuda a sentirse más grandes y seguros de sí mismos.
Pero evitando que se acostumbren a que todo trabajo que hagan por la casa,
o que toda buena nota haya de comportar una remuneración económica,
pues han de tener muy claro que eso es su obligación.
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Más bien justos. La conveniencia de una paga semanal
o de que dispongan de dinero, no significa que tenga que ser mucho. Por
el contrario, conviene que vayan un poco justos, aunque la familia disponga
de muchos medios económicos. Precisamente el principal problema
hoy en día con relación a la educación financiera
de los hijos, como ya hemos señalado en otros artículos,
es que se les está dando todo hecho desde pequeños, privándoles
de descubrir la alegría de conseguir las cosa con esfuerzo.
Por un amor mal entendido o por que no sean diferentes de
sus amigos, con frecuencia se les da demasiado dinero o regalos y se les
consienten todos sus antojos, con lo cual se está contribuyendo
a que sean egoístas y caprichosos. Y será difícil
que de mayores entiendan que hay cosas que no pueden pedir o que no son
convenientes para ellos.
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Pensando en el bien de ellos y resumiendo. Conviene que los
padres también hagan sus gastos con criterios de moderación
y racionalidad para enseñar con el ejemplo. Y de una manera especial
lo que se gastan en sus hijos. Antes de plantearse un gasto en este sentido,
se han de preguntar si aquello les ayudará a ser mejores o por el
contrario les puede perjudicar como estudiantes, como ciudadanos o como
personas.
Así por ejemplo, pueden examinarse sobre la conveniencia
de la TV en la habitación, la "Play station", el móvil, las
prendas deportivas de marca, la moto y tantas cosas más.
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