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La mamá más mala del mundo
Por: Gianina Luna Pastor Fuente: Edufam
Siempre estuve segura de que me había tocado la mamá
más mala del mundo.
Desde que era muy pequeña, me obligaba a desayunar
o a tomar algo por la mañana. Antes de ir a la escuela, por lo menos
debía tomar leche, mientras que otras madres ni se ocupaban de eso.
Me hacía un sandwich o me daba una fruta, cuando los demás
niños podían comprar papitas y comer otras cosas ricas.
¡Cómo me molestaba eso! Y también sus
palabras: "Come...¡anda! ¡no dejes sin terminar!, ¡acaba!
, ¡hazlo bien!, ¡vuelve a hacerlo!", y así siempre...
Violó las reglas al poner a trabajar a menores de
edad, y me obligaba a hacer mi cama, a ayudar en la preparación
de la comida y hacer algunos mandados. El más horrible era ir por
las tortillas con ese calor y las largas filas. ¡Cuánto trabajo!
Fui creciendo y mi mamá se metía en todo: "Quiénes
son tus amigas?, ¿quiénes son sus mamás?, ¿dónde
viven?".
Lo peor fue cuando empecé a tener amigos. Mientras
las otras amigas los podían ver a escondidas, yo los tenía
que pasar a la sala y presentarlos. ¡Era el colmo! Y el interrogatorio
de costumbre: "¿Como te llamas?, ¿dónde vives?, ¿qué
estudias?, ¿trabajas?"
Los quehaceres fueron en aumento... que barre, que arregla
el closet, todo eso era enfadosísimo.
Los años también pasaron. Me casé e
inicié una nueva familia. Ahora soy madre también, y con
gran satisfacción le he dado gracias al Señor por mi mamá.
Gracias al cuidado
que tuvo con mis alimentos crecí sana y fuerte, y cuando llegué
a enfermarme me cuidó con mucho cariño.
Gracias a la atención
que puso en mis tareas logré terminar mi carrera.
Gracias a que
me enseño a hacer labores en la casa ahora tengo mi hogar limpio
y ordenado y sé administrar mi hogar.
Gracias al cuidado
que puso para que yo escogiera a mis amigas aun conservo algunas, que son
un verdadero tesoro...
Gracias a que
conoció a mis amigos, pude darme cuenta quién era el mejor
y ahora es mi esposo.
"Gracias, Señor", le dije desde el fondo de mi corazón,
"por darme a mi mamá, a mi mamá querida, a quien sólo
le vi defectos y no cualidades, a esa mamá, que me ha amado tanto
y me formó tan bien.
Sólo te pido, Señor, que ahora que tengo mis
hijos, me consideren la mamá más mala del mundo".
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